Debates

Palabras del Vice Presidente Nacional Alberto Texidó para la Delegación Valparaíso

Por Alberto Texido Zlatar
Arquitecto U. de Chile, PhD en Arquitectura y Estudios Urbanos PUC, Académico FAU U. de Chile, VicePresidente del Colegio de Arquitectos de Chile, Co-Fundador de la Corporación Metropolitica y Editor de Plataforma Urbana.
Ante la creación de este nuevo espacio colaborativo para la reflexión, que trata sobre la arquitectura, el urbanismo y la ciudad, se genera una convocatoria para compartir algunas causas y experiencias que fortalecen y permiten -algo así como- ser parte del intercambio de ideas, la difusión y el debate como preámbulo de un destino que entre la dificultad y el potencial, explora y entreteje las posibilidades formales y funcionales del espacio habitado, que se ha construido desde la excusa original del abrigo y puerto de Valparaiso.
Al modo como se iniciaba el viaje, de los inmigrantes de días, años o siglos siempre dependientes del incontrolable vaivén de las mareas, el acercamiento a la bahía porteña ha parecido una órbita natural, accesible y dispuesta, para abrir paso a extraordinarias maneras de ser construida, no sin una explicación nostálgica de un pasado exitoso, que a ritmo de golpes -que queremos suponer externos-, mantiene una impronta permanentemente amenazada, ahora cáscara visitable de edificios que funcionaron para una manera de vivir y trabajar ya extinta.
Hace cerca de una década, el consenso que se lograba desde la autoridad, reactivaba discusiones que permitieron declarar el valor universal de lo que hace 100 años fue vanguardia, a la vez de activarse los esfuerzos por proyectos que intentaban redireccionar ese curso al deterioro. La suma de acuerdos generó atracción y materializó obras que dado su acierto, extendieron una vez mas la justificada sobrevivencia de las estructuras, ahogando la persistencia del abandono pero generando un acuerdo que mas temprano de lo debido, se sumó a ese contexto de olvidos. La visión proyectual de esa nueva ciudad desapareció tras lógicas menos creativas que desecharon la innovativa experiencia que vino de mar adentro, prefiriendo remitirse a las algunas ya probadas -malas- costumbres del pasado.
Y es que por muchas mas razones nuestro primer puerto no pasa desapercibido, habitantes y visitantes atraídos por sus formas ante un innegable liderazgo de avanzada que ya no está, pero que mantiene latente esa fertilidad creativa y que para muchos desde cada mirada, formación o disciplina, aún invita a resolver un anudado acertijo, fuente de hipótesis y síntesis, miles de preguntas que han podido generarse a lo largo de sus peldaños. De este modo, indefinida entre la tragedia y la aventura, se termina por redactar voluntariamente otra descripción más de un protagonismo indiscutible.
Con estos antecedentes, falla tras falla, la catástrofe se funde con lo cotidiano y obliga a ser atendida, evidenciando la mutua pertinencia de pasar en un sólo instante del borde mar al borde cerro, alineando al anfiteatro a la vez de a la Academia, forzando a esta última a pasar casi inexplicablemente de la contemplación a la intervención. Esa es la urgente necesidad de iniciativa, la que ha de hacerla mutar desde la reacción tardía hacia la planificación preventiva, asumir el papel del vigilante atento a toda oportunidad de mejor ciudad, repuesta justa en ese lugar donde pasaron tantas primeras veces.
Así es como se asimila el recorrido por nuevos rumbos con la posibilidad de aporte al conocimiento humano, experiencia en que se enfrenta el saber adquirido con la decisión de asumir la técnica como herramienta de transformación espacial y a la ética como referente y regulador necesario para dirigir todo asesoramiento, sin perder de vista el compromiso de reglas y resultados con el bien común. Así llegamos a la Arquitectura y al complejo proceso formativo del oficio, que solo al superar cripticismos y promover la concurrencia multidisciplinar, reconoce como mandato el requerido acercamiento, influencia efectiva y transparente sobre los tomadores de desiciones.
Que sea este nuevo espacio fructífero de ideas y fortalezca la masa critica y propositiva que antecede al nuevo consenso, para que el rumbo perdido quede atrás y se aleje a la distancia, como el subdesarrollo logrado, pero que cada jornada nos hemos propuesto superar.

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