Debates Desarrollo Urbano

La Ciudad Egoista

JOAN SAAVEDRA DE MATEO

Vice Presidente Colegio de Arquitectos Valparaíso

Nos podríamos preguntar si viviríamos con familias de menores ingresos en nuestro barrio. El temor está radicado en la respuesta. Vecinos de Las Condes llamaron a un cacerolazo en contra del proyecto de viviendas sociales en la Rotonda Atenas, ubicado en el corazón de la comuna. Plantean que tienen que velar por sus derechos. Esto a pocos meses de la polémica del terreno en disputa por Vitacura. Recordemos la fallida adquisición de un terreno en Maipú por parte del Concejo municipal por presiones de vecinos del sector, que veían con preocupación que les bajaría el valor de sus propiedades por tener familias de escasos recursos comprando en el mismo supermercado y caminando por sus calles. De ese derecho se trata, el de mantener un estatus social y no mezclarse más allá de lo necesario.

Quizás lo de Santiago es algo que se pueda entender, es una ciudad inmensa y altamente segregada que no es de extrañar. Sin embargo esto también sucede en nuestra región y es preocupante, al reforzar la tesis que la integración social, al final del día, es principalmente un problema cultural.

La construcción de la desigualdad tiene una faceta urbana relacionada a estilos de vida. En esto Sabatini e Hidalgo demuestran que el formato de condominios cerrados promueve la segregación, al ofrecer una ciudad amurallada de las realidades sociales de su entorno, donde los residentes se protegen de las influencias de los otros para estar sólo con los suyos. Estas urbanizaciones se encuentran en las periferias de las ciudades por el bajo precio de suelo y requieren densidad media, construyéndose en Curauma, Concon y sector norte de Villa Alemana.

La reciente modificación parcial de Valparaíso puso a discutir la vivienda social en su parámetro de altura. Técnicamente es viable construir viviendas en formato de 4 pisos en los cerros por las habilitaciones requeridas y consolidación de los barrios, donde ya no hay espacio para la construcción de villas con casas que tengan acceso a la ciudad como en antaño.

De esta manera, hay dos formas de segregarse de familias con bajos niveles de ingreso, o viviendo cerca pero amurallados, o cerca de los centros  donde los valores de las viviendas y suelo frenan la construcción de viviendas sociales. Son estas elecciones las que demuestran la cultura de vivir separados de los menos favorecidos y más cerca de las familias acomodadas.

Aquí es donde las políticas públicas demuestran su fuerza, porque en el marco de los derechos, todos debieran tener espacio en la ciudad. Por esto la clave está en poblar de manera integrada, promoviendo normas urbanas que no excluyan socialmente. Habrá resistencia de vecinos, claro que sí, pero vamos a requerir abrazar la heterogeneidad, mediante una cultura de la integración social que deje de lado la Ciudad Egoísta.

 

 

 

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